MIndfulness

Mindfulness

El Mindfulness no es una práctica que nos hayamos inventado ahora.  El ser humano ha realizado actividades meditativas probablemente hace mucho tiempo.

Lo que resulta novedoso es que se esté extendiendo masivamente en la sociedad occidental.

Una de las razones de esta extensión es el mundo tan estresante en el que vivimos, con tanto estímulo que nos confundamos a veces y no sepamos a cuál prestar atención.

Qué es el Mindfulness?

Mindfulness significa poner atención plena en el aquí y ahora o la capacidad de mantener la conciencia habitando la realidad presente con aceptación y compasión.

La definición de Jon Kabat-Zinn:” prestar atención de una manera concreta, a propósito, en el momento presente y sin juicio.”

Es prestar atención momento a momento de los pensamientos, emociones, sensaciones corporales, el entorno que nos rodea, con la característica de “aceptación”- atención sin juzgar si son buenos o malos, correctos o incorrectos.

Una vez que somos capaces de establecer la concentración, se puede observar la fluidez de los pensamientos más profundos, esos que a veces ni somos conscientes de que están ahí porque estamos actuando en piloto automático.  Somos más conscientes de las emociones y las sensaciones corporales sin juzgarlas como buenas o malas, sino simplemente ser capaces de etiquetarlas y tener más tiempo para gestionarlas.  Somos más capaces de prestar atención. Prestar atención a nuestro alrededor, que también ejerce una influencia en nuestro interior, como sonidos, vistas y hasta el tacto y el olfato ejercen una influencia en nosotros.  Es una experiencia momento-a-momento.

Con la premisa importante de volver a esa atención una y otra vez, cada vez que perdamos la presencia y dejemos las riendas del momento a nuestro “piloto automático”.  Volvemos al momento presente cuando nos demos cuenta de habernos “perdido” sin juzgarnos, sin sentirnos mal por haber perdido la presencia, sino con cariño, con compasión. Es de esta manera que podemos seguir “Creciendo presentes”.

Por qué practicar el Mindfulness?

Tanto para los adultos como para los niños estar en un estado “Mindful” aumenta la capacidad de regular emociones, fomenta la capacidad de concentración y atención, lo que a su vez nos ayuda a ver y comprender con claridad lo que sucede dentro de nosotros y a nuestro alrededor, mejora nuestras habilidades sociales y hace que seamos capaces de tratar a todos de una manera más compasiva y con empatía.

Beneficios del Mindfulness

  • Disminuye el estrés, ansiedad y depresión
  • Combate el dolor
  • Estimula el sistema inmunológico
  • Reduce los pensamientos negativos
  • Mejora la inteligencia emocional
  • Mejora la memoria de trabajo
  • Mejora la creatividad y las posibilidades de enfocar la realidad

Por qué es bueno que los niños practiquen Mindfulness

  • Reduce la ansiedad y el estrés
  • Ayuda con los síntomas propios de lo que hoy en día es tan diganosticado, el TDAH
  • Ayuda a construir resiliencia en los niños
  • Les enseña a estar más en contacto con su interior y lo que pasa por dentro
  • Ayuda a gestionar las emociones
  • También les ayuda a estar más en conexión con lo que pasa a su alrededor
  • Fomenta la empatía y compasión
  • Aumenta el autoconocimiento

Y ahora imaginaros si una familia entera practica Mindfulness, juntos, separados….como sea.  Os imagináis la calidad de sus interacciones? La capacidad de conectar con lo que les pasa a ellos, a los niños/padres….? Como sería la respuesta ante un momento de estrés o “crisis” (como a mi me gusta llamarlo pero que se suele llamar rabieta)?   Y da igual quién tenga la rabieta, el hijo, el padre….porque los adultos, si, también tenemos rabietas.  Pero al estar más conectados con todo en el momento presente, tenemos una oportunidad para responder de una manera más positiva y menos reactiva.

De esta manera podemos seguir “creciendo, presentes”.

En mis clases, siempre practicamos Mindfulness, a través de diferentes ejercicios.  A veces puede parecer, desde fuera, que no tienen sentido pero sí que lo tienen.  Lo que ocurre es que lo hacemos jugando, de esta manera se integra mejor. También, dependiendo de las edades, los ejercicios varían por supuesto. En las clases de “a partir de 10 años” ya practicamos la meditación formal.

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